lunes, 18 de diciembre de 2023

 























DE  LA  HISTORIA  DEL  COLEGIO  DEL  PILAR  DE  TETUAN  1915 – 1979

           Al  colegio del  Pilar  de  Tetuán llevado  por  los Marianistas llegué el  curso 1963-1964. Dirigía entonces el Colegio tetuaní, Don Clemente Cerrillo Bardeci y me asignaron en el cuarto curso de bachillerato al  inolvidable Don Luis Mata Arce ( al  que  muchos años después visité ya  en  su  retiro del Colegio del Pilar de  Jerez).Entre  los  profesores marianistas que me  impactaron por su personalidad quiero acordarme entre otros de: la bondad de don José Luis, un marianista joven, llegado en  el curso 1964-65 que  con su cercanía  y acogida me ayudó a superar  la dificultad del griego ,en el quinto curso de bachillerato de Letras. Al  igual  que  el P. Cayo Fdez. De Gamboa, en latín, pero este con una metodología áspera y severa, pero enormemente constante en hacernos trabajar las traducciones. Severos y  duros fueron Don Benito (apodado el “chincheta”) exigente en Física y Química  y también  en  la  línea dura (casi  nos hacía desmoronarnos de terror al sacarnos a la pizarra con su maquiavélica mirada Don Antonio Torres (apodado “el Drácula”) en Matemáticas. Gentiles y acogedores Don Donato, organizador de excursiones y actividades lúdicas, que continuamente me refería aquellas  lejanas andanzas de  cuando  el  colegio tuvo sus boy –scouts y las innumerables aventuras montañeras y espeleológicas desde el Dersa,al  yargui, pico de las  monas ,subida al Gorgues, y hasta acampadas en la lejanas tierras del Kert y  Ketama. De vez en cuando nos entusiasmaba con  la idea de “refundar los scouts” y proponernos iniciar  un grupo  en el Colegio, aunque  admitía que el Director, Don Clemente, no le dejaba. Admirábamos también y nos embelesaba con sus relatos el ancianito marianista vasco, con el que  compartía entonces, mi amor por el atlético de Bilbao, como  tantos niños españoles de entonces, y  al que  oíamos con atención  sus lecciones in situ,por los jardines y arbolado del colegio, pero donde más atención le prestábamos a los que nos  gustaba la  historia eran sus relatos de aquel Marruecos, del que me hablaba también mi  padre  cuando  llegó a Marruecos, recién el desastre de Annual, y  saber  que el sabio don Prudencio había  sido  uno de los primeros marianistas en llegar a  la  fundación del  Colegio en Tetuán  en 1915 :”La mañana del 6 de Octubre de  1915 , a eso de las nueve, nos embarcábamos en Cádiz, rumbo a Ceuta en el trasatlántico “Lobera”, tras hacer escala en Tánger, llegamos cuando anochecía a Ceuta. Y al día siguiente en un camión del Ejército salimos para Tetuán, y entramos por la puerta de la Luneta, frente a la estación de ferrocarril .Nos bajamos en la Plaza de España, en el Feddan y allí nos esperaba el que iba a ser nuestro primer director. Desde aquella misma tarde empezamos a acondicionar aquella casita moruna del monte para habilitar las primeras clases “      

         Contaba  en  su  día  Fernando Sebastián,  antiguo  alumno de  los marianistas  del  colegio  del  Pilar de Tetuán (y  el de  Madrid) :

“En el  Colegio  marianista  tetuaní  aprendimos a  convivir  con  musulmanes  y  judíos  y  descubrimos  que  en  el Corán  se  habla  con  respeto d3e  Jesucristo y  de  su  Madre,  la Virgen María, tan  hebrea  como  los Apóstoles  y  como  tantos  santos  venerados  en  nuestros  altares . Esta  consideración  estaba  dentro de  las  normas  de  comprensión, tolerancia  y  buena  educación  moral  que  caracteriza  a  los  marianistas,  y  a  quienes  nos  imprimen  su  especial  matasellos ¿Es  por  ello  por  lo  que  casi  medio escalafón  diplomático  español  ha  pasado  por  sus  aulas ?

              Nuestro  protectorado  en  Marruecos  llevaba  dos  años  de  existencia , cuando  mi  padre( destinado  hasta  entonces  en  la Secretaria  del  Palacio de  Oriente) fue  nombrado  Jefe  del Gabinete Diplomático  en  Tetuán.  Y  allí  nos  fuimos.  Pero  se  le  planteaba  como a  otros  muchos  funcionarios  y  militares, el problema  de  la  educación de  los  hijos. Entonces  se  usaba  tener  muchos  hijos,  no  como  ahora.  Por  ello,  mi  padre, a  fuerza  de  gestiones  , y  suplicas,  obtuvo  que  se  concedieran  facilidades  a  los  marianistas  para   instalar  un colegio  en Tetuán,  que  era  un  poco  más  que  un  campamento de  guerra.

                  No  olvido  nuestra  salida  de Ceuta, en  un  camión  del  ejército, nuestra  instalación  en  el  Barrio  moro (no  había  otro, claro) , nuestro  primer  colegio  , próximo a  la  Alcazaba,  con  un  pequeño  espacio  para  el recreo, cerca  de  las  murallas, con  un  viejo  cañón de  la Guerra  de  1860, resonando  por  cada almena  ti  una  preciosa  vista  que  se  perdía  en  el  mar  de  rio  Martin  y  que  en  línea  vertical  daba  sobre  un  cementerio  musulmán. Desde  nuestra  altura, veíamos  como  visitaban  y  depositaban  comida  en  las  tumbas , y  con  cuanta  devoción , en  nombre  de  los  muertos , se  la  comían  los  vivos.

                   Soy  Pilarista monosecular,  el  marianismo es  el  mismo. El  colegio de  Tánger  era  más  cosmopolita  que  el de  Madrid, o  el de Tetuán, como  es  lógico,  pero  el  espíritu  era  igual 

                    La Conferencia  de Algeciras  de  1906 reconocía  internacionalmente  una  posición  privilegiada a Francia  y  España  en  Marruecos. En  1912 , Marruecos  se  constituyó  formalmente  en  protectorado Francés por  medio de  un  pacto entre el Sultán  y Francia. Meses  después  Francia  cedió  una  parte  de  su  Protectorado a España .Y  en  febrero de  1913  España  ocupaba  militarmente  la  plaza  de Tetuán  y  establecía  en  ella  la  capital  de su  protectorado con  dos  órganos  fundamentales: Su  alteza  Imperial  el  Jalifa,  como  Delegado del  Sultán,  y  el  Alto Comisario Español , como  único  intermediario  entre  los  representantes  extranjeros  y  el  Jalifa. Tetuán  se  convertía  en  esos  momentos  en  un  centro  administrativo de  primer  orden.

                       La  colonia  española, que  apenas  llegaba  entonces  a  30  familias, comenzó  a  aumentar  con  rapidez,  pues  los  militares, funcionarios  civiles  y  administrativos,  profesionales de  servicios  sanitarios,  mercantiles, de  la  construcción  etc., venían a  residir necesariamente  en  la  nueva  capital.

                        Y  surgió  inmediatamente  la  necesidad  de  algún centro docente  que  atendiera  a  los  hijos  de  tantas  familias  españolas  que  venían. Abrir  pues  un  colegio  en  las circunstancias  en  que  se  encontraba  en  aquel  desbarajuste de  enorme bullicio a  toda velocidad ,creando  una  ciudad  nueva,  entonces no era nada  fácil. Tetuán  ,  ocupada  militarmente  y  con  una  población  musulmana  abundante, exigía  meditación, reflexión, máxime  cuando  los  jóvenes  religiosos marianistas que  iban  a venir no estaban  exentos  del  servicio  militar.

                      Se  inician  las  primeras gestiones, en  noviembre  de  1914. No había locales en la medina de callejuelas tetuaní  apropiados para montar  un  colegio. Tras  muchas  gestiones el hombre señalado para aquella difícil  misión  es  el  P. Abdón  Pereda  Gamboa que  una  vez  llegado a  Ceuta  desde  la  península, y  trasladado en  un  camión  militar,  su primera  impresión fue de  impacto. Esperaba  encontrar  una  casa  de  algún  moro  distinguido,  limpia  y  adornada  con  colchonetas  y  “jaifes “ y  en  contraste  desolador  lo que  se  encontró  era  una  casa  destartalada  y  sucia,  con  pocas  habitaciones s y  no  muy  propias  para  enseñar. . Va  y  viene, continuamente  aquellos  días , tras  arreglar  su  supervivencia,  y  entra  en tratos, pero  no  hay  arreglo,  nuevas  andanzas  que  se  hacen  infinitas, hasta  que  por  fin, remontando  hacia  la alcazaba  encuentra  ya  vieja  y  señorial  mansión.  Una  casa  moruna , con  su  patio en el centro  y  un  jardincito  cubierto de  flores.

                  Y  es  a  partir  del  8  de  octubre  de  1915 , cuando según se  anunció  en  el  periódico “ El  Eco de Tetuán “ quedo  convertido  en  colegio aquella mansión moruna. Subiendo  por  la  explanada  de  la  bat4eria  mora, se  dirigen  por  fin,  al  pequeño  pero  flamante  colegio,  los  primeros  alumnos   con  sus  respectivas  familias.  Y  allí  los  reciben  la  comunidad  de  religiosos  marianistas  que  integran  la  primera  comunidad  en  Marruecos. Entre  ellos  el  P. Abdón Pereda,  Paco  Lasagabaster, don  Prudencio Arteche, , Máximo Ruiz, Don  Lorenzo Fernández, el cocinero, Francisco Olaso, carpintero  y  Don  Gerardo Bolinaga,  un  joven  marianista  que  encima  tiene  que  cumplir  en  la plaza marroquí  su  servicio  militar.

                Entre los  primeros alumnos algunos  apellidos  que  luego  casi  45  años  después  relacionaría  yo  en  el Tetuán  de  mi  infancia  que  me  toco  a  mi  vivir: Juan  Potous Barceló, Antonio  Potous Barceló, Isidoro  Marín  Padilla Fernández, Andrés  Marín  Padilla Fernández, ,Andrés .Juan  Alberti Vives….Todos  suman  la  cantidad  de  65  alumnos  el  primer  curso  1915-1916. Pero las  gestiones  para  buscar  algo  más  acondicionado y  ventilado  para  la  enseñanza  que  se  pretendía  no cesaron  Y  a  los  siete  meses el  cole, se  traslada  a  un  edificio  ya  más  apropiado, en  el  llamado  ensanche  europeo, fuera  del  laberinto de  callejuelas  de  la  medina, es la  llamada  casa  de “  los  azulejos “.Con  gran  satisfacción  se  percibe  en aquel  Tetuán  que  “casi  crecía  por las  noches, con  nuevas  calles, nuevos barrios, nuevos  comercios  abiertos “ que  la  confraternización  de  las  tres  razas  árabe, hebrea  y  española, como  mancomunados  por  el  progreso  y  la  civilización  reciben  cada  cual  la  educación  adecuada  a  sus  necesidades  vitales  y  culturales.

                  Se  van  organizando  con  gran  orden,  las  clases  de  inglés. Comienzan  las  relaciones  con  la  comunidad hebrea , Y  se  fundan  los “boys  scouts,  que  en  aquel  entonces se  denominaban  “los  exploradores” (lucían  sus  uniformes  semejantes  a  los  que  visten  en  la  actualidad con  su  sombrero  canadiense) . Llegan  profesores  marianistas jóvenes  y  emprendedores, de  la  talla  de D. Julián Diez  de Greñu,  y  en  octubre  de  1917, des  años  después  otra  hornada  de  jóvenes  marianistas  entre  ellos  Quirino Elorza, Don  Toribio Segura  Jáuregui, ( llegue  a  conocerlo  pues  estuvo  55  años  en  Marruecos ) .Se  salvó  bien  la  enseñanza  tras  la grave  epidemia  de  la gripe, y  ya  en  el  1919  se  descubre  otro  posible  edificio  que  serviría  para  aguantar  la expansión creciente  del  colegio, y  se  le  pide  al  dueño   que  distribuya   mejor, a  gusto  de  los  marianistas  para  poder  llevar  a  buen  fin  aquel  enorme  proyecto  educativo. Fue  el  tercer edificio usado en Tetuán, .La  fachada  sur  era  curva  iniciando  la  futura  plaza  centro  del  ensanche  europeo de  Tetuán,  la  conocida Plaza “el  Primo” (Por  Primo de Rivera, cerebro  por así  decirlo  del desembarco luego de  Alhucemas ) y aquella casa  donde  luego  se  instalaría otro centro educativo en  los  años  50 , la  famosa  “Casa Esccriña “. Y  es  a  partir  de  octubre  de  1919  cuando  empieza  la  tercera etapa de aquella iniciativa educativa  de  los  marianistas en Marruecos. Decía Fernando Sebastián Erice, refiriéndose  a  aquellos  admirados  marianistas : “sus levitas  negras  y sus cuellos  almidonados  no  les  impedían  jugar  al  futbol  con  nosotros  y  como  nosotros  permanecer en  las  horas  de recreo  y  en  la  de estudio  y  enseñanza, igualándose  a  nuestra  mentalidad  de  cada  uno.  Y  aprendían  árabe  en ratos  libres  con  un  profesor excepcional  como  fue  Don  Juan  Luis  Beigbeder  que  luego sería  Ministro de Asuntos Exteriores    

                

 Pero el colegio, según  pasan  los  días, las  semanas, los meses… adquiere  un desarrollo  más  rápido de  lo  que  pudieran  haber  previsto .El 19 de  junio de  1935 al cumplir 20 años en Tetuán,  empezaron  los  marianistas a negociar  la adquisición  de  algún  terreno en  la proyectada Ciudad  Jardín de Tetuán , frente  a  la  plazoleta  formada  por  la  carretera  de  circunvalación  y  el paseo de Las  Palmeras, con  la  avenida  de  Mauritania. Mientras se  edificaba, se  llegó a comprar  unas  huertas  limítrofes   para completar  los  campos de deportes. .Las  obras seguían. El  domingo  19  de julio, la aviación  republicana  arroja  ocho  bombas   que causan víctimas y daños en Tetuán. . Sin  embargo  y  a  pesar  de  la  guerra  civil , el  17 de  octubre día  otoñal y  húmedo se  inaugura  el flamante  colegio , ya la cuarta fase de  esta iniciativa atrevida de los Marianistas de entonces en Tetuán, y  su asentamiento definitivo. El  colegio que ya  la mayoría  de  los  que  fuimos alumnos de este inolvidable colegio, recordamos de sus pasillos, sus aulas, su entrada, sus campos de deportes, sus  recreos…  después  vinieron  los  proyectos marianistas de Tánger, Alcazarquivir… Benditos  recuerdos aquellos inolvidables relatos de  don Prudencio.

 

 

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jueves, 26 de octubre de 2023

 

   


















“ Ese niño  de la foto,  ese  niño  de  la  portada, soy  yo “           

 

                    Jacobo Cortines Torres, nació  en  Lebrija, Sevilla  en  1946, tiene  hoy  77 años   y  es  el   niño  entonces,  protagonista central  de  aquella  fotografía  de  la  portada  del  libro  “ De  Villasis  a  Portaceli: historia  de  un  colegio de Sevilla “  compuesta  por  un  grupo  de  entre  cinco  a  siete niños, saltando a “piola “   en  el  recreo  de  aquellos  nuevos patios  del  flamante  Colegio Portaceli, componiendo  sin saberlo,  una  bonita  fotografía    que  improvisadamente  y  ante  los  distintos “ultimátum”  de  la Editorial  para  que  me  decidiese  en  elegir  ya  la  portada  para  el  libro, bien  fuese  con  una   fotografía  o  bien   les  diese  alguna  idea  para un dibujo  o  collage  en  cuanto a  concluir ya   de  una  vez  por  todas   la  composición  de la  portada  y  contraportada  de  mi  último  libro  que  relata   los  100  años  de  los  jesuitas  en  la  enseñanza  colegial  de  la Sevilla  del Siglo XX ( en  dos  edificios singulares  como  el  palacio  de Villasis  y  más  tarde  el  moderno  colegio  del  complejo  Huerta  del  Rey  en  Nervión ,mediados  los  años  50  que comenzó  a  llamarse  Portaceli) .

                La  tarde  del  14  de Junio  de  2023  me  correspondía  presentar  en  el  salón  de  actos  del  Colegio Portaceli,  dicho  libro,  con  el  apremio  también  de  la  editorial, sabedora del  retraso  en  la  edición  por  el  pasado  ya  periodo de la  pandemia  del  covid,  que  había  que  hacerlo  antes  de  terminar  el  curso escolar . Y  allí  estaba  yo , junto  a  la  mesa  compuesta  entre  otras conocidas  personas por  Julio Ariza, Pilar Eguaras, y Juan  Manuel Contreras  y algún  antiguo  alumno  más , cuyo  nombre  olvide  en  estos  momentos. . Cuando  ya  habíamos  concluido  el  acto  y  se  abalanzaba  sobre  la  mesa  el  público  restante  con  su  ejemplar en  la  mano, se me  acercó  pausadamente con  una  sonrisa Jacobo Cortines,  y  señalándome  el  punto  central  de la  portada con  un   niño  saltando  sobre  otro  a  pila  en  el recreo  me  dijo < Ese  niño,  el  de  la  portada, soy  yo >

                Nos  dimos  un  fuerte  abrazo, no  nos  conocíamos  directamente  pero  si  por  referencias  de  su  familia  Carmen Gálvez, su  primo Jacobo Cárdenas Torres,  y   hablamos , el  pequeño  rato  que  nos  permitía  la  presentación de  mi  libro ,  de  personas  conocidas  de  Portaceli, de  Sevilla,  de  su  “patria  de  infancia”  en  Lebrija. Y como no  de  su  primo, Jacobo Cárdenas Torres,  aquel  corpulento  jesuita, bioquímico, fallecido accidentalmente  en  Méjico, en  plena  flor  de  la  vida,  y  con  el  que  habíamos  compartido  tantas  y  tantas vivencias ,  hasta  algún  improvisado  partido  de  futbol ,  y entre  ellas alguna  tarde  en  el  cortijo de  Lebrija, gozando  la  belleza y  la  tranquilidad  de  aquellos  campos y  la  vida  rural que  tan  apasionadamente  describe  Jacobo  en  sus  escritos. Acabó  regalándome  su  libro de memorias  de  la  infancia “La Edad  ligera”, que  componen  Este  sol de  la  infancia .  Y  la  continuación, En  la  puerta  del  cielo (alusivo a  sus años Portaceli)

                Jacobo  Cortines debió  llegar  a  Portaceli , donde  ya  estudiaban  internos  sus  hermanos  Benito  y  Enrique,  en el  curso 1956 -1957, con  apenas  diez  años  de  edad, desde su  pueblo  Lebrija. Sus  padres ,doña  Pilar  y don José, se  vinieron a  vivir a Sevilla  al  barrio  de  los Remedios.

               La  fotografía  realizada  en  el  invierno de  1958  por algún  cura  de  la  comunidad  de  los  jesuitas, sospechamos  que  del  “americanizado  Padre  José  Antonio Sobrino Merello , nos  narra  una  escena  cotidiana  de  la  vida  colegial  en  sus  recreos  de  los  amplios  jardines  y  patios  de  Portaceli, con  la  alegría  de  unos  niños  en  pleno  jolgorio  de  uno  de  los  recreos.

               La  imagen  nos  presenta  una  escena   muy  común  en  aquellos  recreos  con  los babis azules,   cuando  no  existían  ni  los  video juegos,  ni  los  móviles,  ni  las  tablets  y  los  recreos  colegiales  se  vivían  intensamente  por  aquellos  niños  creativos   en  improvisar  juegos  y  hasta  en  hacerse  sus  propios  objetos  de  juego,  rellenando una  bolsa  de  trapo  para  confeccionar  un  balón,  las  chapas,  las  canicas,  los  trompos…

              Vivió algún  tiempo  en  el  internado  entonces  aun  situado en  el  viejo  palacete  de  la  Plaza  de Villasis con  sus  hermanos  Benito  y  Enrique  y  cada  mañana  los  transportaba  el  pequeño  microbús  del  colegio: “ el Pegaso  sube  el  puente  de San Bernardo y  se  deja  bajar  rápido  y  sin  esfuerzo  por  el  bulevar de Eduardo Dato hasta  dejarnos  en la entrada  del  primer  pabellón del Colegio”           

               La  imagen  de  la  fotografía  la  componen ….niños ,  que  se  saben  en  ese  momento  observados  por  la  cámara  del  cura  encargado  de  hacer  aquella  entrañable  revista Villasis  -Portaceli  que  llegaba  a  los  hogares  cuando  la  imagen , ningún  tipo  de  imagen (los  libros  aún  se  confeccionaban  con  multitud  de  dibujos , especialmente  los  libros  utilizados  de  SM )

                 Jacobo  me  contó  su temprana  vocación  literaria, profesor  toda una  vida  de  Literatura, iniciador en  el  amor  literario  de  tantas  y  tantas  generaciones  de  jóvenes  sevillanos , es  miembro  de  la Real Academia  Sevillana  de  Buenas Letras. Entre  sus  publicaciones  figuran  la  recopilación de  Escritos  sobre Fernando Villalón  (1982) , el  estudio  y  selección de  Poemas  escogidos (1908-1961) de  Felipe Cortines Murube (1983), la  antología  Itálica famosa  (1995), las  co ediciones  de  Manuel  Halcón  en  su  centenario (1900-2000) en  2002 ,  y  de  la  Obra  selecta  de  Joaquín Romero Murube (2004) o  también   el  ensayo  Burlas  y  veras de  Don  Juan (2007) .También  Nuevas  Separatas (2012)

Aparte  los  poemarios  Primera  entrega  (1978) ,Pasión  y  Paisaje (1983) , Carta  de  junio  y  otros  poemas (1994),Consolaciones (2004) , Nombre  entre  nombres (2014)  y  también Días  y  trabajos (2021).La  antología   En  el  mejor  silencio. Poemas  amorosos (1994-2020). A  su  vez  ha  traducido  los Triunfos (1983) y  el  Cancionero  (1989) de  Petrarca,  así  como   el  libreto de El  barbero de Sevilla  (1997)  de  Sterbini.

         Y  quizás,  de  lo  más  relacionado  con  sus  memorias , y  de  esa  “patria llamada  infancia” que  todo  adulto evoca  con  nostalgia en  sus  memorias  es  autor  de  Este  sol de  la  infancia (2002)  y  de  su  continuación :”En  la  puerta  del  cielo “ alusivo  a  Portaceli  (2022) (reunidos  en  el  volumen  La  edad  ligera (2022)

         Entresaco  algunas  expresiones  cariñosas  de  su  libro  sobre Portaceli, “el  mayor  colegio de España “  y  así  sobre  el  profesorado  describe  a  los “ estrictos “  don  Augusto  o don German…pero  el  mejor  es  don  Angel  “ que  se  fuma  unos cigarrillos  rubios bisontes, que endulzan el ambiente(…) divertido, , no  riñe nunca, es el maestro de  música, el  encargado  de  seleccionar  a  los  cantores, y  el  director  del  coro, donde  me  ha  incluido. Y  el  recuerdo de Villasis, la capilla  de Villasis, con  su  altar  adornado  y  presidido por la  imagen  del  Inmaculado Corazón,  y  al  final ,cuando  nos  vamos…la  marcha  de San  Ignacio  que  endurece  los  espíritus. Nos  describe en  su  libro a  algunos  de  sus  compañeros, Fleming ( a  quien  conocí  como  padre  de  uno de  mis  montañeros  de Santa  María ) al  Padre  Sobrino,  del  que  decía  que  como  a Antonio Burgos,  nos  dio  un  ultimátum  a  nuestros  padres para  que  nos  reportáramos. Habla  de  tío Felipe Cortines,  como  una  de  las grandes  personalidades  literarias de Sevilla, del  Padre  “Pacurri Vega”,  querido  Padre  Vega ,al  que  conocí  luego  en el Colegio del  Palo  en  Málaga  en  los  años  90 ,

               Describe  también  con  mucho  cariño  al  padre  de  mi  amigo  y  formador, Jacobo Cárdenas Torres, con  el  que  tantas  veces  fuimos  al  pueblo de Cortines, a  su  cortijo, a Lebrija: “ Enterado  de  mi  afición a  la  música,  tío Benito Cárdenas  me  invita  a  que  pase  parte  del  verano  en  Huelva, donde  reside  por  haber  ganado  allí  la  plaza  de  dermatólogo. Casado  con  una  hermana  mayor  de  mi  madre, tía  Dolores vive  en  la  planta  alta  de  una  casa  en  la  céntrica  Plaza  de  las  Monjas “  Eran aquellas figuras  familiares  que  tantas  veces  nos  relatara con  cariño  su  primo  Jacobo Cardenas, comiendo, viajando, trepando  por Sierra  Cazorla. Recuerdos desde  el corazón y  la  memoria  emocionada. l


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