“Tetuán,
una emoción fuerte “
Comentaba entre
otras muchas cosas, en
su libro “Tetuán”, mi paisana Esther Bendaham :” Yo en
realidad no me fui de Tetuán, sino que me
llevaron “. Y en seguida esa expresión de “ ausencia pasiva tetuaní” me transporta
a varias de
nuestras muchas reuniones que desde aquellos lejanos
años, hemos tenido
los antiguos residentes en Marruecos, en su mayoría
españoles, pero por supuesto muchos hebreos
que también tuvieron
mayoritariamente esta diáspora junto
con nosotros. Ese recuerdo, de
“¿Cómo fue nuestra salida familiar de Tetuán, como se produjo? Muchos de
nosotros decían que se produjo, casi
sin previo aviso, tras
el verano, y con el trauma
de “no volver ya
de la península a
recoger sus pertenencias, sus
libros, sus juguetes, decir adiós a su
casa, a sus amigos …” En
mi caso sí sé que mi
padre ya comentaba a mi madre
la posibilidad de
que “tendríamos que
irnos “. Y continuaba relatando nuestra
paisana tetuaní : “Con el tiempo
he descubierto que también
entre los tetuaníes , que por
diversas razones se tuvieron
que ir , se mantienen
un vínculo singular ;dicen los neurólogos
que
uno recuerda especialmente
las emociones fuertes , y
creo que Tetuán
era eso: una emoción fuerte.”
Y
ya vienen los recuerdos “ De Tetuán recuerdo el
olor a ropa
limpia ,naranjos ,azahar, almendras
y miel . Esther Bendaham
hace que
nos identifiquemos con
ese ADN de los que fuimos niños tetuaníes entre los años 50 y 60 del pasado siglo, cuando fuimos capaces ya
de adultos de volver a
aquel escenario de emociones donde habíamos vivido nuestras más
tiernas emociones, porque creo
que todos hicimos ya
adultos lo mismo, buscar
como locos nuestra casa,
nuestra calle, nuestro colegio, nuestros rincones
de juegos. En mi
caso habían sido
cinco casas , aquel Tetuán
de nuestra infancia
ya detectaba una escasez
de vivienda en el
ensanche europeo, y solo
tras la independencia
marroquí en 1956, liberó
una multitud poco a
poco de viviendas
más cercanas al
centro de la ciudad, considerado entonces como
la popular “^Plaza del Primo “, volví 15 años después, en 1982 y
busque ansioso , caminando rápido en
Luneta, Puerta Bab Saida, Puerta
Bab Okla
o de la Reina, y
las calles Ahmed Ganmia y la
ultima en General Prim , ya
con el nombre de Tarik
ibn Ziyab .Llegaba cansado, pero buscaba, eso, la que
fuera “mi casa” la ventana o
el balcón donde mi madre instalaba
sus geranios o sus macetas
de yerbaluisa . Esther lo describía a
su modo así : “En mi
primer regreso me acompañaron Miguel de Lucas y Fernando Vara
del Rey .Paseamos por la
ciudad en busca de
nuestras antiguas casas. Mis amigos Mercedes y Bibinha encontraron las suyas.
Ellas salieron de Tetuán varios
años más tarde
que yo. Sabían situarlas. Caminábamos con
el plano que
mi padre me
dibujo, los nombres
de las calles habían cambiado, eran otros
pero algunos recordaban
sus otros nombres. Su casa estaba
cerca de la plaza principal, se llamaba
plaza de España, su calle se
llamaba Mojame Jatib,me describió un
edificio con una
escultura en lo alto, era
el edificio de
la Unión y el Fénix.
Cerca también de
la que se
llamaba plaza José Antonio, era en la
esquina de Mohamed V. encontré la
calle, pero no
supe seguro el lugar. La calle
Mohamed V. , antes , vaya, Generalísimo
Franco, atraviesa la ciudad desde
la plaza de España.
Había una gran
explanada, preámbulo o final,
hasta la iglesia católica, en
la plaza Muley
Helmedi. Es la calle principal, donde mi
abuelo materno Isaac tenía una
tienda de telas; en esta
calle recuerdan mis
padres la heladería la Glacial,
varios café, el casino. Mi madre cuenta como paseaba por esa calle
con sus amigas
de un lado a
otro,(…)volvimos a la
explanada, donde hay un gran
palacio, residencia antes del alto Comisario español, y del
Jalifa, es el lugar central desde
donde , como si ese fuera
el eje, surgen los
barrios de la ciudad: se
llega a la judería
por un
lado, a la medina por el
otro. La calle que se
llamaba La Luneta, donde había un
teatro , era la ampliación de la judería,
en la
calle donde se desarrolla parte
importante de la
novela “Entre costuras “ de María
Dueñas (…)las calles blancas
y verdes. Y llegamos
a la sinagoga, que suele
estar cerrada y
no aparece en las
guías. La abrieron para nosotros. Es una
sinagoga pequeña pero que
tiene aún algo vivo. En Tetuán se
habilitaron muchas sinagogas ,la
de mi familia
se llamaba La Pintada, quizás porque en
algún momento se encalaron
sus paredes, quien sabe, pero esta es la única
que
queda hoy, se la conoce como la de
Isaac Bengualid”
Siguiendo el relato de Esther, me viene
al recuerdo especialmente
mis vivencias en el
Mellah, en el barrio de
la judería, entre
los siete años y
los diez, de mis amigos hebreos
y españoles que vivían o tenían
los
negocios de sus padres en el barrio, matrimonios mixtos, los apellidos Attias, Benasayag,
Benoliel, los Benavides, el bar de los Bravo,los Cohen , librerías de anticuarios, verdulerías, encurtidos,
tiendas de telas. Comprando un día algún encargo de
mi madre, y ver
que algunas medidas o
pesas eran monedas
muy antiguas, empezó mi afición
de numismático, la que
he conservado hasta
estos días ya de mi vejez y que
contemplo, miro y remiro acordándome de “
aquellas negociaciones de niño” para acordar con el dueño o
la dueña del bakalito, la adquisición de algunas monedas de gran valor “casi
arqueológico “e incluso, la
anciana que llego a regañarme
por querer “pasarme de listo “
en el aventajado trueque que pretendía con mi imaginación
de niño , hacerme de
las monedas antiguas, de Fernando
VII y
algunos duros antiguos, como decían los
gaditanos.. Precisamente junto
a esa
sinagoga vivían los Attias,, su
hijo Carlos, y otros amigos como Samuel, y
Elias,a los que conocía
también de
mis largos partidillos
a la puerta
de la Escuela de la Alianza Israelita . Y jugábamos
incansablemente en
aquella estrechísima calle cual
si fuera el amplio estadio de Sania Ramel ,donde soñábamos jugar algún
día
como titulares de nuestro Atlético de Tetuán. En la librería
de anticuario junto a
la fuente, encontrábamos ya
libros interesantísimos de auténticas bibliotecas
que las familias españolas
que se comenzaban
ya a marchar de Tetuán vendían o
donaban. Nos quedábamos horas y horas, leyendo o
viendo las ilustraciones de aquellos libros o tebeos.
Es verdad que muchos de
nosotros, no solamente
mantuvo una memoria de
nuestras personales
vivencias infantiles, que suelen
grabarse muy bien en la
memoria, las que ya
nunca se olvidan sino
también en el recuerdo
y las menciones que
nuestros padres, con el
paso de los años, y
casi inesperadamente, cuando menos
lo esperábamos, nos soltaban : - niño, no vengas tarde y cógete
el trole.
Como relata E.Bendahan refiriéndose a
nuestros recuerdos tetuaníes : “
Atrapando imágenes, me
doy cuenta de
que recuerdo Tetuán en la
memoria de mis
padres, en lo que vivo hay
siempre un Tetuán oculto,
un nosotros hacíamos o esto era así.
Supongo que así viven
los que dejan
su hogar. Mis padres
fueron afortunados. Se marcharon
junto a sus amigos y familia. Se encontraron
con otros españoles
que no quisieron
olvidar ,se agruparon en La
Medina, asociación de antiguos
residentes, en Marruecos que fomenta los re encuentros. Claro, que cualquier exilio tras la shoah nos parece leve. Dormí en el
Hotel Al Mandari ,que da a una especie
de mirador de la
ciudad(…)y mirando por
la ventana sentí una
especie de serenidad delante de
aquellas hermosas vistas de
las montañas de Tetuán “ Leer este
pasaje de Esther me trae
la emoción de
que la casa de
mi infancia, un piso interior , estuvo donde hoy el
Hotel Al Mandari, y que desde una ventana interior me empinaba y asomaba
la cabeza para ver por un lado aquella hermosa vista de las montañas
del Sur de Tetuán, y por el Oeste el
enorme patio de recreo del colegio
de la
alianza israelita, desde donde saludaba a pitidos y silbatadas a algunos
de mis
grandes amigos de los partidillos
de futbol de los jueves. Tras aquel “exilio “leve y más
llevadero que otros, nunca “
tan duro
como la shoah, hemos
vuelto a Tetuán, y además gozando
en varias ocasiones. Yo también
volví ,como dice Bendahan “Hoy
quienes recuerdan Tetuán, viven fuera ,quienes viven en Tetuán sienten
nostalgia, dolor, enfado, porque al
irse España se quedaron
más lejos de Europa. Si vemos desde
el aire ambos
continentes casi se tocan, como si
la tierra en Tetuán se negara
a separarse, agarrándose al
otro lado “
La crisis “migratoria” o la invasión
, según se mire me
trajo este pensamiento o reflexión
de Esther Bendaham en su
libro hace ya
años.
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